¡¡Soledad!! ¡¡Soledad!! No se cuando noté su presencia y como sujeto que soy, deseo con muchas ansias su ausencia, detesto tanto su apariencia cuando desayuno, como y ceno. Confieso que siempre he hablado con ella, de todos modos siempre soy sujeto y también soy hablado. Hay momentos en que me olvido de ella, me alejo cuando me he cansado de cuidarla y acompañarla, porque suele ser tan egoísta que jamás me ha dado nada. Una sombra tan celosa, que siempre me hace volver si me he ido por mucho tiempo... Aún no comprendo como no atraviesa éstas paredes y se va, no alcanzo a entender porque nunca me quiere hablar.
¡¡¡Pero es tan fiel su presencia que a veces quisiera amarla...!!!
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