Frase del momento

En realidad las cocugas saben volar, pero son demasiado lentas como para poder despegar
:D

viernes, 21 de marzo de 2008

Puente peatonal

Ana tenía 15 años, era una niña consentida y mimada por papá y mamá, no le faltaba nada y se sentía feliz a pesar de su edad tan difícil, sin embargo no había nada en el mundo que amara más como a su familia, aunque fuera pequeña. Todos Los días salía de la secundaria a las ocho para llegar a su hogar, cruzaba la carretera y lo hacía siempre por un puente peatonal, le gustaba detenerse a ver los carros porque hacía cierta analogía con sus luces, imaginaba que eran estrellas caídas del cielo, corriendo y perdiéndose bajo sus pies y cuando miraba hacia el otro lado estas simplemente se teñían de rojo.

Rosa era una ama de casa dedicada solo a su familia, dejo de ejercer su profesión por cuidar de ella, era una mujer hermosa y con sentimientos maravillosos, para todos tenía una sonrisa o un beso y un abrazo para curar dolores de cabeza o retortijones de panza, solía disfrutar las tardes en compañía de sus mejores amigas mientras su esposo trabajaba y su hija estaba en la escuela.

Alfredo trabajaba demasiado, hacía muchos viajes de negocios pero a veces los confundía con los de placer, era un hombre fuerte y muy bien parecido sus dos adoraciones eran Rosa y Ana, a veces entre sus adoraciones se colaba Alma

Alma solía ser una mujer muy exitosa, jamás se casó porque primero estaba su carrera y a veces sin saber la razón terminaba en casa de Alfredo, tal vez aquí estuvo su error, tal vez aquí empezó su desventura.

Cuatro diferentes personalidades, un amor desleal y ángeles negros puedo sentir aquí en la escena donde me encuentro parada; allá a lejos me parece escuchar el susurro de un ángel:

-“A veces el infortunio de la vida nos hace llegar aquí, al paraíso inexistente y la cobardía nos induce a adelantar el final”-

Hay cruces en un puente peatonal, en la carretera federal, la historia comienza así, al revés como nada empieza, pues como el ángel habló, la cobardía me indujo a adelantar parte del final.

Ella jaló el gatillo para si misma y la última detonación se escuchó en el puente, cayó tan rápido y a la vez tan lento, con lagrimas en los ojos que no se cerraron quedó tumbado un ser alado, sin vida cayó bajo las estrellas manchadas de rojo, estrellas veloces que corrieron por encima de ella y la atropellaron

-¡Pobre niña! ¡Pobre Ana! ¿Por qué apresuraste el final?-

Ana después de tanto correr, de tanto huir de aquella horrible escena, subió las escaleras del alto puente. Que mal se sentía, que triste se veía, llevaba en sus manos aquella arma mortal y traicionera; miró por ultima vez las estrellas bajo sus pies que en el firmamento brillaban firmes, su madre la esperaba abajo -¡Allá voy mami!- lentamente puso la pistola cerca de su sien y sin pensarlo dos veces, retrocedió el gatillo,

Alfredo quiso alcanzarla y corrió tras ella, desesperado y horrorizado ya por todo lo ocurrido perdía por momentos el aliento.

-¡Mi niña, mi hija! ¡Cuánto daño te he causado! ¡Perdóname por favor! ¡Soy un ser humano con errores! ¡Con tantos errores!- gritaba con desesperación

Ana salió corriendo de la habitación con aquella arma llena de sufrimiento, traicionera y asesina arma, ya había arrebatado dos vidas.

-¡Qué fácil es decir lo siento! Ver a mi madre destruida por el dolor y la rabia, encerrada en un mundo sin vida, me destruye a mi y me introduce en el frenesí, pero más dolor siento al saber que fue mi padre quien le arrebató la esencia ¿Por qué me quitaste a mi mamá?- pensaba mientras más corría


Ana entró en ese momento y un grito desgarrador inundó la sala de un inmenso dolor pues sin saber la razón se vio envuelta en un mundo de farsas al contemplar un ángel sin vida, con las alas rotas y manchadas de sangre que la rabia y la decepción dejaron derrumbado en aquel rincón, junto al ser que tanto amo y que le quitó la vida con el artefacto que apagó su luz, la luz que por tanto tiempo la acogió en su regazo y le dio su amor maternal

-¡mamita! ¿Qué te pasó? ¿Qué te hicieron? ¿Quién me quitó tu amor?- decía sollozando y sin entender la razón

Miró con cuidado la escena y al mirar el Alma muerta en la cama, comprendió todo, comprendió el engaño.

Rosa nunca debió haber entrado pues en la habitación no encontró mas que la verdad mas mentirosa y después de la pelea, la explosión que recorrió su vida entera hasta extraerla, a manos de la misma persona que juró amarla y respetarla en el altar. Alfredo nunca quiso asesinarla, en el forcejeo, sin darse cuenta el detonador estalló, él solo la apretó en sus brazos y vio la sangre correr, la mujer que amaba se le había ido entre las manos

-¡Rosa, mi amor yo te amaba! ¡Perdóname!- le decía al cuerpo ya sin vida.

Alma no sabía como sentirse cuando vio a Rosa, no sabía si sentirse feliz porque la farsa por fin se acababa o simplemente sentir lastima por aquella mujer, después de todo Alma no era mala, solo estaba confundida, pero en ese momento cuando la vio entrar por la puerta y miró aquella pistola y los ojos de la mujer tan hermosa llenos de rabia y dolor, sintió miedo, sintió una opresión que le quitó la vida,

-¡Cuánto daño he causado! ¡Solo quería tenerlo todo!- esos fueron sus últimos pensamientos

Rosa se sintió traicionada, herida, extinta, por primera vez había sentido aquella decepción pues descubrió que había vivido bajo una ficción tan grande que no hizo mas que hundirla en la tristeza. No era posible contemplar aquella escena en su propia casa y enterarse que vivió bajo la farsa desde hace más de quince años pero que podría ella hacer. Tomó aquel instrumento guardado para los intrusos y al estrujar el detonador voló a una velocidad impresionante el proyectil que arrebató la vida de aquella mujer que sin saber que existía, llenó el corazón de Rosa de odio y horror

-¿Por qué Alfredo? Yo te amaba ¿acaso tu a mi no?- dijo ya sin poder respirar

Y aquí esta el suceso del que atestigüé; debajo del puente por el que Ana cruzaba todos los días Alfredo miró a su hija tumbada y destrozada, tomó su cuerpo inerte y lo apretó con sus brazos, con profundo dolor lloró de tristeza, de culpa, de sufrimiento, lloró de miedo, sus manos estaban llenas de sangre ¿Qué hizo mal? ¿En qué momento llevó la aventura a la desgracia? ¿En qué momento llenó de dolor, decepción y muerte las alas de sus dos ángeles? ¿En que momento los mató? Tanto pasó por su cabeza

¡¡Vivo descansa Alfredo!! ¡¡muerto vive!! La luz que llenaba su vida la apagó por no saber lo que quería. Pero tras de él, un ángel, un espíritu lo mira y le habla con ternura:

-Te perdono papá, ¡Ya no llores! Mis alas te las regalo y aquí te espero porque ¡TE AMO! -

Así acabó la historia, como los árboles que se queman, sin vida quedan, y las cenizas no se borran. Ahora las cruces yacen en un puente peatonal con las estrellas corriendo debajo, tiñéndose de rojo cuando ya han pasado, a toda velocidad se alejan mirando con tristeza solo el recuerdo del infortunio, pues no son tan cobardes para adelantar el final ni tan fuertes para no desearlo.

FIN
Nota: Hace unos años que escribí esto y solo pocos lo conocen desde entonces, pero mi inconsciente parecía haberlo conocido siempre (suspiro)

1 comentario:

Anónimo dijo...

EL SUEÑO SE REALIZO

Cuando yo era un niño,
no sabía de problemas,
no sabía de las deudas,
nunca me falto nada
pues con mi padre todo lo tenía;
ahora no se si lo merecía.

Obtenía todo lo que yo kería
tan fácil como lo pedía,
nunca tuve que rogar por nada,
ni siquiera por un abrazo,
sólo me preocupaba por
ya no ser un niño.

Todos los días al despertar
me ponía metas q ahora ya se fueron.
Intente ir por todo en el mundo
y ahora se q es muy duro...

Con mi padre la vida era hermosa
tal vez de color de rosa;
siempre quice ser como él
ser el que mandaba
y no ser el q opinaba,
poder ser mejor que él
era lo q soñaba...

Un día al despertar
me di cuenta que dios
es tan grande... q me había
dado lo q yo quería,
lo q todos los días
con ilución pedía.

Nunca me di cuenta q todo lo pasado
lo tenía q perder,
que lo logrado tenía q desaparecer.
Cuando yo quice volver...
ya era demasiado tarde
pues ya no estaba mi padre.

En algunos momentos sentía
q el mundo se me hiría
encima, y quice morir
para ya no seguir...
creía que así todo
se arreglaría,
pero me di cuenta q eso no pasaría.

En esos momentos pense que
también dios me había dejado
pero recorde q todo lo ocurrido
yo lo había pedido.

Ahora que todo lo estoy recuperando
me doy cuenta q estaba equivocado,
que la vida es muy dificil
y mucho más, ser mejor que
aquél gran hombre,
ser mejor que mi padre.

Carlos. S.M


Como puedes ver aki y como lo sabes... hace años tuve una gran desepción, tuve un gran conflicto (y justo cuando no sabí ni kien era).... sentía q todo el mundo se derrumbaría pero gracias a alguien (no se si a mi o a dios) ahora puedo decirte q estoy tranquilo :) y muy feliz contigo :)
Sí todo pasó para q estuvieramos juntos... bendito sea el pasado.

Te amo princesa hermosa.

besos :)